
Alfonsina Storni Martignoni

Alfonsina Storni Martignoni
El papel acabó imponiéndose en Occidente sustituyendo a los soportes escriptóreos de entonces (el papiro y el pergamino), los cuales no resultaban apropiados para imprimir, el papiro era demasiado frágil y el pergamino demasiado caro. El papel en cambio era un material bastante resistente y económico.
Al principio el papel era bastante ligero y de superficie rugosa, por lo que fue utilizado para documentos secundarios como borrador de cartas o para tomar apuntes. Pero con el tiempo se fueron perfeccionando las técnicas y las máquinas de fabricación, y su uso terminó extendiéndose a todo tipo de documentos, hasta acabar reemplazando definitivamente al pergamino.
En el siglo XIII unos inventores holandeses crearon una máquina que lograba una pasta de mejor calidad y en menos tiempo. A mediados del siglo XV, con la invención de la imprenta los libros se abarataron y su producción aumentó considerablemente, lo cual estimuló la fabricación del papel. El uso del papel aumentó en los siglos siguientes, aunque se seguía fabricando a partir de trapos, lo que provocó una gran escasez de dicho material. Esto propició la invención de otra máquina que convertía pasta de madera en papel hacia el año 1840 (actualmente este proceso se realiza mediante procedimientos químicos). Se fueron creando nuevas y diferentes máquinas con el fin de mejorar y abaratar la producción de papel, así como nuevos materiales.
La industria papelera ha estado desde entonces en constante desarrollo, alcanzando en el siglo XX alcanzó unos niveles muy elevados y perfectos de fabricación. Actualmente Estados Unidos y Canadá son los mayores productores mundiales de papel.
Educadora, escritora y periodista, escribió el primer libro de historia argentina -La Historia de las Provincias Unidas del Río de La Plata- producido por una mujer en nuestro país -y publicado en 1862-. Incansable en su búsqueda de educar a las mujeres con el propósito de que éstas pudieran alcanzar una mayor autonomía, fue una prolífera defensora de sus derechos. Fundó en 1851, tiempos en los que residía en Brasil, su primer semanario, el "Jornal das Senhoras", que contenía poemas, crónicas sociales, y artículos dedicados a la educación de las mujeres y a su emancipación. De regreso en Buenos Aires, en 1853, creó otra publicación periódica, el "Álbum de Señoritas", con el mismo estilo del Jornal. Fue colaboradora y seguidora de Sarmiento. De hecho, cuando éste promovió las escuelas públicas y mixtas, Juana fue nombrada directora de la Escuela de Ambos Sexos Nº 1 debido a su profundo compromiso con esta causa. Colaboró también en la publicación "Anales de la Educación" desde donde impulsó el aprendizaje basado en la observación y la reflexión. Participó activamente en la fundación de bibliotecas y defendió la capacitación continua de las y los maestros. En 1871 fue incorporada a la Comisión Nacional de Escuelas Argentinas, siendo la primera mujer que ocupó ese cargo.
Las bibliotecas públicas ofrecen servicios de información y divulgación científica y cultural a habitantes de diferentes sectores de la población de la comunidad donde está radicada.
Características fundamentales:
Está comprobado que el capital con el que un grupo social puede construir su progreso son los conocimientos. A las bibliotecas públicas les corresponde facilitar que todos los ciudadanos puedan acceder a él. La filosofía de su organización las convierte en modelo de equidad social y el complemento ideal, o el sustituto en muchos casos, de la educación regular.
Estas instituciones están obligadas a cumplir un amplio plan de objetivos para una comunidad de usuarios de diferentes estratos sociales, niveles de desarrollo cultural y objetivos de vida. Se constituyen también en custodios y promotoras de la herencia cultural de su comunidad.
Las colecciones patrimoniales que comúnmente atesoran son la de la historia local y manifestaciones de la cultura, tradición y costumbres populares del territorio. Estas funciones están subordinadas a la prioridad que tiene el servicio general para todo tipo de usuarios y diferentes intereses de lectura.
En el caso de estas bibliotecas, los fondos están formados fundamentalmente por libros, publicaciones seriadas y obras de referencias actuales, de interés y atractivo suficiente para promover su utilización. Estas colecciones están destinadas al uso cotidiano del público por lo que sufren permanentemente depreciación por el deterioro que provoca su uso y la rapidez con que pierden actualidad y atractivo. El descarte, función reconocida dentro del contenido de estas instituciones, se efectúa como parte de sus rutinas de trabajo. En su diseño organizacional deben estar contemplados los recursos que permitan la sustitución de los documentos que se eliminen.
Las acciones de carácter cultural, académico o científico que se lleven a cabo para promover y divulgar la cultura en su sentido más amplio y formar lectores, son parte de su contenido y contribuyen a crear el clima cultural de la institución y convertirlas en centros de encuentro y participación ciudadana donde se facilita el intercambio de ideas.
Según la definición del Manifiesto de la UNESCO (2000) las bibliotecas públicas son centros de información de la localidad que tienen como base la igualdad de acceso para todos los ciudadanos y sus objetivos las llevan a cubrir los siguientes roles:
Se puede concluir que están presentes en estas bibliotecas funciones de custodio, conservación, investigación y acciones de carácter cultural y educativo, además de las típicas del trabajo bibliotecario, para servir a una población heterogénea de usuarios.
