viernes, 29 de julio de 2011

Recomendaciones para hacer una lectura en voz alta


La lectura en voz alta es una de las mejores estrategias para formar lectores. El objetivo es contagiar el gusto por la lectura y los libros, más que buscar una lectura de comprensión, sin embargo es casi seguro que cuando se proyecta esa emoción en los oyentes, la comprensión vendrá como un agregado. Estas recomendaciones son útiles para que las madres o padres de familia les lean a sus hijos, o para profesoras y profesores que deseen hacer una lectura gratuita a sus alumnos. Estas recomendaciones se refieren a la lectura de relatos, pero algunas de ellas también pueden seguirse para leer poesía.


Antes de
hacer la lectura es conveniente:


  • Establecer un diálogo entre usted y el libro. Si la narración realmente lo motiva, le gusta, concuerda con sus valores y desea realmente compartirlo con otras personas.
  • Piense en los destinatarios. Reflexione si le gustará a sus destinatarios de acuerdo a su edad e intereses. Considere si comprenderán el lenguaje, la trama, y los conceptos del texto.
  • Planeación del tiempo de lectura. Si el relato abarca el tiempo que va a destinar para leer en voz alta. Es preferible leer un texto breve completo cada vez, y si es más largo, dividirlo en partes que abarquen cada lapso de lectura. Esta planeación es aproximada.
  • Practique varias veces la lectura de la narración que eligió. Puede ser a solas, en silencio: imagine el lugar y los acontecimientos de la historia, las características de los personajes (diversos estados de ánimo que reflejará en su voz). Perciba cuando el relato es lento y cuando es rápido.

Durante la lectura es recomendable:

  • Marcar señales que indiquen el tiempo de la lectura. Acomodar las bancas en semicírculo (usted se situará al frente), poner una caja enfrente de todos, de la que se sacará el libro; u otras señales personales que a usted se le ocurran. Es conveniente que sean las mismas con la idea de marcar un tiempo especial, que rompe con el tiempo cotidiano.
  • Hacer una pequeña introducción. Platicar por qué le gustó esa narración en particular, cómo llegó a sus manos, qué le hizo sentir esa lectura. Anticipar algún dato que pueda servir de “gancho” para interesar a quienes les va a leer.
  • Leer sin prisa.
  • Marcar de una manera natural las expresiones corporales o faciales que tengan que ver con la trama. Hacer silencios cortos en una parte tenebrosa, o antes del final, si es sorpresivo.
  • Desplazarse caminado, no estar en un solo lugar, y de cuando en cuando mirar a cada uno de los oyentes (cada vez a diferentes), como diciéndo: “Te leo a ti”. Al mirarlos también uno se da cuenta si están interesados o aburridos.

  • No interrumpir la lectura con asuntos fuera de ella. Si se hace, será para enriquecerla: motivando a los oyentes para que interactuén con la lectura, como preguntar si alguien sabe el significado de alguna palabra realmente dudosa, o preguntar ante una situación de expectación: “¿Qué creen que pasará ahora?”, “¿Qué opinan de determinado personaje?, simplemente escuchar comentarios al vuelo, sin que usted emita juicios o que en medio de la lectura se desarrolle un debate.
  • Al término de la lectura preguntar, qué despertó la lectura en los oyentes. Recuerde que buscamos contacto con el aspecto emocional de cada quién, con sus vivencias particulares.


Yolanda Sassoon. Documento elaborado para un taller de animación a la lectura a cargo de la revista Correo del Maestro. Feria del anual del libro en el Palacio de Minería. Noviembre, 2002

http://redescolar.ilce.edu.mx


¿Cómo se lee un cuento?

Hay un requisito indispe

nsable para poder contar bien un cuento: querer contarlo. El deseo de contarlo tiene que nacer de dentro, sin ningún tipo de imposición u obligaciones externas. Cuando se dan estas condiciones, muy difícilmente se puede ser un mal contador de cuentos, porque siempre se cuentan bien los cuentos que le salen a uno de dentro.

Una vez establecido esto, hay que considerar ciertos elementos que contribuyen a convertir el acto de narrar en un acto de calidad artística.

Hay que conocer muy bien el cuento, haberlo asimilado e interiorizado hasta hacerlo propio. Lo que se tiene que transmitir es la propia emoción, aquello que hay de individual en cada historia. Un mismo cuento resulta distinto cuando es contado por diferentes personas.

Cada narrador debe conocer muy bien sus propios límites y no contar nunca un cuento por el que no sienta interés. Lo que se pretende es conseguir una determinada conexión entre el narrador y el oyente, y no existe peor enemigo para que se produzca esa conexión que la charlatanería, el abuso de los tonos altos y de los gritos...

Cada historia tiene un tono peculiar y una manera justa de ser narrada que no deben violentarse en ningún caso.

Asimilar e interiorizar un cuento no equivale a memorizarlo, porque contarlo no consiste en reproducirlo fotográficamente , sino en vivirlo cada vez que se cuenta para que pueda ser vivido cada vez por quien lo escucha. El tono monocorde y automático del cuento memorizado no atrae a nadie.

Los oyentes, y muy especialmente, los niños y las niñas, deben poder ver siempre el rostro del narrador y estar lo más cerca posible de él. No es un mal ejemplo de esto la imagen que todos tenemos de alguien que está contando un cuento con los niños y las niñas en derredor, y hasta con uno o dos de ellos en su regazo.

Es necesario crear un ambiente de expectación. Este se puede lograr si se anuncia previamente el acontecimiento o si se otorga a la narración un lugar propio dentro del horario de actividades. Se empieza a narrar cuando hay silencio y expectación; de ahí en adelante ya no se debe interrumpir la narración por ningún motivo. Es la atmósfera de atención la que debe encargarse de mantener el orden.

Pocas cosas hay tan serias como contar un cuento, por eso se debe tomar muy en serio el acto de la narración. “Por aburrido que un cuento parezca a primera vista, por más lleno que esté de repeticiones ociosas, se debe recordar siempre que, si vale la pena de ser contado, vale la pena que sea bien contado y tratado con respeto.”

Xavier P. Docampo, en “Hablar y escuchar” en Para enseñar a leer y a escribir. México, Instituto de Educación de Aguascalientes, 1995, Col. Aprendamos, traducción libre del gallego de G. E. Bernal, pp.34-36

http://redescolar.ilce.edu.mx



sábado, 16 de julio de 2011

La Educación Sexual no llega a las aulas porteñas y no hay más paciencia

Giovanni guarda en su piel el color de la tierra donde nació. Vino a la Argentina a los 13 años huyendo con su madre de un padrastro violento y buscando horizontes distintos. Pero acá se encontró con nuevas violencias: soledad, cargadas, racismo, discriminación. Ahora tiene 16. Sentado en el aula, una sombra corre por sus ojos cuando pido “Escriban una autobiografía”.

Llegado el día de la entrega, leo el borrador de Giovanni y me estremece su historia. Propongo: “¿Y si lo pasas en limpio y la próxima clase se lo leemos a tus compañer@s?”. Algo se iluminó en su interior y a los pocos días recibí unas hojitas abrochadas. La conmoción de tod@s, algunas lágrimas, las miradas, mis palabras. Dijimos: “Tod@s tenemos dolores en el alma, qué bueno es sacarlos de adentro”. A la clase siguiente recibí más trabajos y varias historias se parecían demasiado: madres sometidas a la violencia, hijos e hijas creciendo en ese miedo, varones adolescentes enfrentándose a ese padre o padrastro violento... Mientras leía todas esas hojitas impregnadas del alma de mis alumn@s, pensaba: tod@s ell@s pasaron por la escuela. Muchas veces tuvieron en sus cuadernos advertencias por su mala conducta o porque no estudiaban. ¿Hubo ojos para mirar? ¿Hubo oídos dispuestos a escuchar?

Si la educación sexual llegara a las aulas podríamos soñar con un mundo más justo y menos violento. Pero no llega y ya no tengo paciencia. Ya pasaron los cuatro años establecidos por la ley y no existen aún políticas públicas que generen condiciones para su implementación. No hay capacitación o es ridículamente escasa, se subejecuta el presupuesto, educamos en escuelas destruidas, en riesgo. Claramente al macrismo no le interesan la salud, ni la educación, ni los jóvenes.

La Ley de Educación Sexual Integral incluye en sus lineamientos aprender a decir “no”, poder pedir ayuda frente a situaciones que dañan a la propia persona o a otras/os, la construcción de habilidades para defender su integridad personal. En una escuela que implementara la ley, en la que el Estado garantizara su cumplimiento, las niñas y niños se sentirían menos sol@s, podrían hablar y alguien del otro lado sabría qué hacer, a quién recurrir. En esa escuela el machismo y la misoginia serían temas a deconstruir y pasaría a ser más importante prevenir la violencia de género y el maltrato infantil que saber conjugar verbos irregulares. Pero no parece que el bienestar de chicas y chicos esté en los planes del PRO.

Demasiadas veces recibí indiferencia como respuesta, hipocresía, evasión. Me he quedado esperando en el pasillo de varias rectorías, he soportado chistes, acusaciones, miradas de soslayo. No puedo esperar, no pueden esperar las chicas y chicos que siguen creciendo en la violencia, que aprenden a someter o someterse, que sienten que su vida es un infierno, que fracasan en la escuela por el dolor que sienten. La educación sexual libera las mentes y los cuerpos. ¿Será por eso que no conviene su real implementación? ¿Pondrá en peligro algún poder?


Por Maria Victoria Arias: Profesora de Lengua y Literatura en escuelas medias de la Capital Federal y capacitadora en UTE en temas de educación sexual, literatura y género. Es creadora del blog “Educación sexual en la escuela” (http://www.cuidarnosesquerernos.blogspot.com/)y “Hablemos de amor y sexualidad en la escuela” (http://saberesmiderecho.blogspot.com)

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-6635-2011-07-16.html


Plan “Aventura en Vacaciones” inicia inscripciones

Eliana Cañas, directora de la Biblioteca Pública Central Leonardo Ruiz Pineda, se apersonó a las instalaciones de este rotativo para informar sobre las actividades vacacionales que la Red de Bibliotecas del estado Táchira tiene previstas para realizar durante el mes de agosto, cuando iniciarán el plan vacacional denominado "Aventura en Vacaciones 2011", que tendrá una duración de 3 semanas, empezando el lunes 8 de agosto.

Este plan vacacional, explicó Cañas, se realizará de lunes a viernes en diferentes horarios, de acuerdo a la planificación de actividades diarias programadas por cada una de las bibliotecas en los distintos sectores.

Según manifestó Cañas, con este plan quieren incentivar y promocionar la lectura en todos los niños a través de actividades recreacionales, lúdicas y cuentos, del mismo modo, los pequeños tendrán la oportunidad de ver obras de títeres, hacer manualidades y asistir al cine y piscinadas.

Por otro lado, Yeizon Chacón, coordinador regional del plan Aventura en Vacaciones, manifestó que pueden participar niños con edades comprendidas entre 6 y 10 años y puede inscribirse en cualquier biblioteca llevando 4 fotos y partida de nacimiento del participante, 2 copias de la cédula del representante, 1 copia del carnet estudiantil, 2 autorizaciones con su debida cédula anexada y 2 referencias personales.

Las inscripciones estarán abiertas hasta el sábado 30 de julio y los costos variarán de acuerdo al municipio, pues algunas alcaldías subsidiarán los planes y serán gratuitos, mientras otros dependerán del pago particular.




sábado, 9 de julio de 2011

Los jóvenes no saben que "más allá de Google" hay mucha más información

La responsable de la Biblioteca Electrónica 'Emilio Botín' de la Biblioteca de la Universidad de Cantabria (BUC), Noemí Cue, ha señalado que los jóvenes de ahora son "nativos digitales" pero que no saben que "más allá de Google" hay "mucha más información", que los bibliotecarios llaman "la Internet oculta'.

Así lo ha señalado este miércoles Cue, que imparte el seminario 'Más allá de Google: cómo buscar información académica y científica' de la Universidad de Cantabria (UC), donde los alumnos aprenden que lo que ellos ven en Internet es "la punta del iceberg".

Cue ha argumentado, haciendo referencia a un estudio PISA sobre lectura digital, que la destreza intelectual en la búsqueda, interpretación y evaluación de los datos es "baja".

Por ello, el cometido de este seminario, que imparte dentro de los Cursos de Verano de la UC, persigue "ayudar a mejorar habilidades y competencias" en estos tres ámbitos. "En la universidad debemos buscar la excelencia", ha apostillado.

También ha explicado que, en los primeros años de carrera y al término de esta etapa, donde se elabora el proyecto final, es "importante" que los alumnos sepan a dónde acudir para buscar los datos que les interesan y que estos sean "académicos y relevantes", motivo por el que la BUC organiza anualmente cursos enmarcados en un Plan de Competencias en Información.

Cue ha aclarado que con esta iniciativa no tratan de "condenar Google", de hecho el curso comienza hablando de las posibilidades que ofrece este buscador, como el google academics o el books, que "son herramientas que pueden servir, pero hay muchas otras".

En este sentido, ha señalado que desde Internet se puede acceder, por ejemplo, a las bases de datos o los catálogos de bibliotecas, pero que "no es posible acceder al contenido que abarcan si no se conoce su existencia". En este contexto, también se incluye la información científica que aparece en las revistas electrónicas a las que se llega a través de bancos de datos de pago.

CONTENIDOS DE LA UC

En el caso de los contenidos de la UC, la comunidad universitaria puede acceder de manera gratuita a algunos como la plataforma SicenceDirect (Elsevier). Esto es posible debido a que la universidad paga por ellas, de otra manera esta información no se encuentra disponible "así como así".

Según Cue, la tendencia es que "vayan desapareciendo las colecciones en papel porque se digitalizan", incluso muchas ya nacen en la Red. "Los artículos científicos se encuentran todos digitalizados. Sin embargo, en manuales y obras de referencia todavía hay mucho en papel", ha indicado.

Otro de los ámbitos que se abordan en el curso es aprender a "discriminar contenidos fiables y susceptibles de aparecer en un trabajo riguroso de aquellos que no lo son".

Así, Cue siempre aconseja a los alumnos que en caso de duda es mejor "acudir a un profesor o a un bibliotecario, porque son los expertos, pero siempre existen algunas pistas que les pueden ayudar".

Entre las más sencillas se encuentran: comprobar la URL de la página web o mirar dónde se encuentra alojada. "Si es en una universidad o se trata de una base de datos colgada en una biblioteca, ahí no van a tener dudas", ya que la información se encuentra "actualizada, contrastada, es veraz, tiene rigor científico y la pueden utilizar".

Los alumnos del seminario también reciben formación en "el uso legal y respetuoso de las fuentes", y aprenden cómo citar y gestionar las referencias utilizando una herramienta que paga la Universidad de Cantabria, denominada Refworks.


http://www.europapress.es



La UNLP inauguró un nuevo espacio de consultas on line sobre “Educación y TIC”

La Plata - A partir del reciente convenio firmado con la empresa Telefónica de Argentina la Universidad Nacional de La Plata se convirtió en la primera universidad pública de Argentina en sumarse formalmente a la Red de Cátedras Telefónica, un espacio que nuclea a instituciones universitarias nacionales y de España.

La Red, a partir de la incorporación de las diferentes universidades, busca posicionarse como fuente de consulta y referencia en temas relacionados al impacto de la tecnología en la sociedad.
En este marco, la UNLP construyó el blog de “Educación y TIC” donde se irán presentando diferentes problemáticas planteadas alrededor de la utilización de TIC en educación. Este espacio intentará ser un canal de difusión de trabajos, investigaciones, adelantos y novedades tecnológicas vistas desde la posibilidad de trabajo en Educación.

El blog se puede acceder desde: www.ead.unlp.edu.ar/blog




Los 70 años de Sigmar, la primera editorial infantil argentina


La educación literaria de varias generaciones de argentinos comenzó a moldearse al calor de las publicaciones de Sigmar, la primera editorial dedicada al público infantil que celebra por estos días sus 70 años con un catálogo que ilustra la apertura del género hacia temáticas más complejas y la incorporación de nuevos soportes sensoriales.

Tres generaciones de la familia Chwat se han involucrado con el destino del emprendimiento editorial desde que Sigfrido -el patriarca de la familia- alentó su fundación, decidido a dejar su huella en un rubro que allá por 1941 sólo ofrecía un puñado de títulos importados que se limitaban a reproducir en idioma castellano los contenidos pensados para el pequeño lector de otras latitudes.

"Cuando mi padre decidió fundar la editorial, había en el país varios libros importados pero ninguno de producción nacional.

Al principio, se imprimían acá algunas de las obras que antes se importaban, pero al poco tiempo se empezó a trabajar también para ofrecer contenidos propios", aseguró Roberto Chwat -actual director del sello- en diálogo con Télam.

El catálogo de Sigmar está integrado en la actualidad por más de 3.000 títulos ilustrados a los que se agregan por año casi trescientas novedades destinadas a una franja que abarca desde el nacimiento hasta los 12 años en todos los formatos posibles: cuentos, novelas, obras para el momento del baño y libros de información, entre otros.

Una de las primeras colecciones lanzadas por la compañía editorial fueron relatos inspirados en historias de Walt Disney, quien incluso llegó a mantener una reunión con Sigfrido Chwat en el marco de la única visita que realizó a la Argentina el célebre guionista y animador norteamericano.

"Fue justo en 1941. Hubo una reunión de licenciatarios realizada en el hotel Alvear y de ella participó mi padre. Desde entonces siempre publicamos obras de Disney -apuntó-. De hecho somos una de las editoriales que tiene más años como licenciatarios de esa compañía en todo el mundo".

Muchos cambios se han producido en el rubro de la literatura infantil desde que Sigmar abrió sus puertas: el más significativo tal vez es la intensa renovación temática generada a partir de la incorporación de cuestiones más complejas como el divorcio o la indagación sobre el tiempo, a tono con una generación de lectores que incluye de manera cada vez más precoz contenidos que antes eran exclusivos de la vida adulta.

"Desde el punto de vista de los contenidos, las temáticas sociales se han complejizado en tanto hoy se habla más de todo con los chicos. Por eso se han incorporado con naturalidad temáticas como las del divorcio o los duelos, en las que antes ellos estaban al margen. Estos contenidos incluso son retomados también desde el colegio", analizó Chwat, que se desempeña en la empresa familiar desde hace 37 años.

"Otro aspecto que cambió muchísimo tiene que ver con la presentación: antes los formatos eran bien clásicos pero a medida que la tecnología lo fue permitiendo se fueron incorporando texturas, hologramos, materiales tridimensionales, pop ups, y sonidos. Estos nuevos materiales y soportes vienen de la mano de la conexión que tienen hoy los chicos con las pantallas y la tecnología en general", explicó el editor.

A pesar del rol excluyente que tiene la dimensión visual en la cultura contemporánea, Chwat está convencido de que el texto sigue teniendo un papel esencial que no ha perdido peso frente al avance de la imagen.

"Una cosa no excluye la otra. Hoy los chicos viven en un mundo mayoritariamente audiovisual: si nosotros queremos incorporarlos a la comprensión del texto y a la lectura tenemos que darles herramientas", dijo.

"En ese sentido, la incorporación de texturas y los pop-ups, les permite entretenerse y llegar a la lectura. Igual, en este proceso de introducción a la lectura es fundamental el acompañamiento de los padres y la familia en general", aseguró.

Sin embargo, los tiempos vertiginosos de la modernidad y la consecuente la falta de tiempo de muchos padres para sentarse junto a sus hijos e incentivar el hábito de la lectura, son un obstáculo que Cwhat no desconoce.

"La vida actual le deja menos tiempo a los padres para sentarse con los chicos a leer con ellos. Eso a su vez quiebra el vínculo que hay de placer de la lectura compartida", señaló.

"Ese fenómeno, sumado a la sobreexposición a los estímulos audiovisuales, hace que la lectura vaya perdiendo peso dentro de los hábitos y a su vez obtura la capacidad para entender lo que se está leyendo", agregó Chwat.

"En la Feria del Libro Infantil, por ejemplo, vienen muchos abuelos y padres con los chicos y notamos que aquellos que han sido incentivados a lo largo del tiempo en la lectura tienen mucho más interés en tomar un libro que aquellos que no tienen un contacto fluido con la lectura", ilustró.

Entre la novedades que Sigmar sumará a su catálogo a lo largo de este año figuran las colecciones Son Sonoros, cuyos libros emiten el sonido de los animales al apretar distintos botones; Giraojos, con atractivos personajes de ojos movedizos que sobresalen en cada página e interactúan con el relato; Ruiseñor, sobre cuentos clásicos con imágenes desplegables; y Esponjosos, cuatro innovadores libros de baño con sonajeros, chifles y espejitos.

En el segmento de cuentos, la editorial acaba de lanzar la colección Hilo Infinito, con ingeniosos relatos de Adela Basch y Franco Vaccarini, dos consagrados autores de la Literatura Infantil Argentina.

Paralelamente, se han incorporado a la serie Telaraña las obras "El verano de las adivinas", de Alejandro Castro, y "El afinador de mosquitos", de Valeria Dávila, respectivamente ganadores del primero y segundo premio del Premio Sigmar de Literatura Infantil y Juvenil 2010.

Entre las novedades de 2011, también se encuentra la reedición de dos series emblemáticas de Sigmar: por un lado, la colección Estrella -integrada por clásicos readaptados de la literatura universal cuya versión original data de 1961- y Leo con figuras, que invita a los chicos a aprender a leer de la mano de sus nuevas ilustraciones.